
El médico adoptó una expresión grave y echó a andar a buen paso. Al llegar a la puerta del comedor, tocó en el hombro a un joven que estaba allí y le dijo:
– Busca a Rickie ahora mismo y dile que lleve el equipo de reanimación de la clínica a la habitación de Srulke. Es urgen- (e. Y no lo comentes con nadie, ¿de acuerdo?
El joven asintió asustado y se internó en el comedor. El médico echó a correr seguido por Aarón, quien por el camino le preguntó si Srulke había tenido problemas de salud en los últimos tiempos.
– Que yo sepa, no -repuso el médico-, pero hace tiempo que no le hago un reconocimiento -se volvió hacia Aarón, que se rezagaba jadeante, y añadió-: Pero, a su edad, nunca se sabe, ya no es un jovencito.
Llegaron al fin a la sección A de los Fundadores y al camino que conducía a la segunda casa de la manzana, donde Srulke había vivido desde que Miriam falleciera ocho años atrás. Moish seguía inclinado sobre el cuerpo yacente de Srulke, desvalido y con una expresión espeluznante en el rostro.
– Tráigame una toalla de la habitación -ordenó el médico.
