
– Era más bien como si yo me hubiera convertido en ese algo. Como si me hubiera fundido con otra mente.
– Y esa mente ¿qué pensaba?
– No sé. Era tan ajena, tan inhumana… Podría haber sido la inteligencia de una nebulosa, o de una colmena formada por millones de individuos. Por dentro era como inmensas burbujas rojas, como nubes de gas flotando en la atmósfera de Júpiter. Chocaban entre ellas, subían, reventaban, se fundían…
Gabriel hizo una pausa, como si buscara palabras más precisas.
– Esa mente estaba llena de energía. Una energía aletargada, pero a punto de despertar.
Gabriel seguía hablando más para sí mismo que para C, pero lo hacía en un tono tan serio que la joven empezó a asustarse.
– ¿Y qué ocurrirá cuando esa mente despierte?
– No lo sé. En el sueño tenía la sensación de que esa energía iba a desatarse de forma devastadora, y de que yo tenía que ir… Da igual.
C se dio cuenta de que esta vez Gabriel no se había interrumpido por falta de palabras, sino porque había algo que no quería decir.
– Tú has escrito sobre el significado de los sueños. ¿Qué crees que significa éste?
– La conclusión que saqué al escribir fue que los sueños no significan nada.
Ella no sabía por qué a Gabriel le salía tan a menudo aquella sonrisa amarga. Al fin y al cabo, era un hombre con una vida apasionante. Cuando se conocieron en aquella discoteca de Madrid, C le había preguntado a qué se dedicaba.
– Es una ocupación un poco absurda. Me da vergüenza decirlo -había contestado él.
– Venga, ¿qué eres? ¿Vigilante de parking? -preguntó C. Fue entonces cuando él le dio una tarjeta negra con letras blancas.
Gabriel Espada. Investigador de lo oculto.
Antes de lanzarse al primer morreo con él, C se había metido en el servicio con M, y ambas habían comprobado en el móvil el nombre de Gabriel Espada. Al parecer, había publicado dos novelas, tres libros sobre telepatía, ovnis, la Atlántida, los misterios de las pirámides y cosas así, y además había escrito artículos para varias revistas. También había trabajado en Ultrakosmos, un programa sobre esoterismo. ¡Incluso había estado en la isla de Pascua!
