
Inhaló el humo, apagó la cerilla con la bocanada que expulsó a continuación y sin muchas ganas se puso a buscar un cenicero con los ojos. Cogí el que había encima del archivador, le quité el polvo y se lo tendí al tiempo que le preguntaba si quería un café.
– Sí, desde luego que sí -dijo con una carcajada-. He ido de bólido toda la mañana y no creo que me pueda poner peor. Vengo directamente de Los Ángeles y la carretera estaba medio colapsada, ¡Bueno!
Le serví una taza mientras le dirigía una ojeada rápida. Le eché treinta y ocho o treinta y nueve años; era baja, elegante y parecía llena de vitalidad. Tenía el pelo lacio y de un negro brillante. Lo llevaba escalonado y tan bien cortado que le enmarcaba la cara menuda igual que un gorro de baño. Tenía brillantes ojos azules, pestañas negras y una tez clara con un leve asomo de rosa en los pómulos. Llevaba un suéter azul claro, de algodón y cuello abierto, y una falda de popelín azul claro. El bolso era de piel buena, suave y flexible, con un montón de compartimientos con cremallera y que contendrían Dios sabe qué. Llevaba las uñas largas y en punta, pintadas de rosa, y lucía un anillo nupcial engastado con rubíes. Respiraba confianza en sí misma y una despreocupada atención por el estilo, cuyo resultado era un empaquetado tradicional, como esos regalos de cumplido que se envuelven y preparan en los establecimientos de categoría.
Negó con la cabeza cuando le ofrecí la leche y el azúcar, me serví un poco de leche entera y otro poco de leche condensada desnatada, y fui al grano.
– ¿En qué puedo ayudarla?
– Quiero que localice a mi hermana -dijo.
Se puso a rebuscar otra vez en el bolso. Sacó la agenda, un juego de pluma y lápiz de madera rojiza y un sobre grande y blanco que puso en el borde de la mesa. Nunca había visto a una persona tan absorta en sí misma, aunque la situación tampoco carecía de atractivo. Me dirigió entonces una sonrisa rápida, como si estuviera al tanto de mis pensamientos. Abrió la agenda, le dio la vuelta para enseñarme el contenido y me señaló un nombre con una uña rosada.
