Ella se removió incómodamente. "Oh. Bien, en ese caso, siento mucho haberlo molestado," dijo en tono arrogante. "Cogeré mi montura y desapareceré. "

"No sea tonta," dijo él rápidamente. "Espero no tener tan mal carácter que no pueda permitir que una dama lea bajo uno de mis árboles. Quédese todo lo que desee, faltaría más. "

Belle pensó en marcharse de todos modos, pero la comodidad venció al orgullo. "Gracias. He estado aquí varias horas y estoy bastante cómoda.”

"Ya lo veo." Él sonrió, pero fue una sonrisa diminuta, y Belle tuvo la impresión de que no era un hombre que sonriera a menudo.

"Quizás," dijo él, "ya que va a pasar el resto del día en mi propiedad, podría presentarse. "

Belle vaciló, incapaz de determinar si él estaba siendo condescendiente o simplemente cortés. "Lo lamento. Soy Lady Arabella Blydon. "

"Encantado de conocerla, milady. Yo soy John, Lord Blackwood. "

"¿Cómo está usted?”

"Muy bien, pero usted sigue necesitando gafas. "

Belle enderezó la espalda, muy tiesa. Emma y Alex habían estado animándola a que se hiciera examinar los ojos durante todo el mes pasado, pero ellos eran, después de todo, familia. Este John Blackwood era un perfecto desconocido y ciertamente no tenía ningún derecho a hacerle tal sugerencia.

"Puede estar seguro de que tomaré su consejo en consideración," refunfuñó ella, un tanto descortésmente.

John inclinó la cabeza y una sonrisa sardónica se insinuó en sus labios. "¿Qué está leyendo?”

"El Cuento de Invierno." Belle se recostó y esperó el habitual comentario condescendiente sobre las mujeres y la lectura.

"Una obra excelente, pero creo que no es de las mejores de Shakespeare," comentó John. "Me parece mejor Coriolanus. No es muy conocida, pero me gustó bastante más que esa. Debería leerla algún día. "

Belle olvidó sentirse complacida por haber encontrado a un hombre que realmente la animaba a leer y dijo, "Gracias por la sugerencia, pero ya la he leído. "



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