"No debería haber venido aquí sola. "

"Se lo dije, no vine sola. Mi criada… "

"Su criada está en la cocina. Y usted está aquí, en esta habitación. Sola. Conmigo. "

La boca de Belle se abrió y cerró varias veces antes de que lograra balbucir. "Bien… sí, desde luego… pero… "

John la contempló, pensando que nada le gustaría más que inclinarse y besar aquellos suaves labios que se abrían y cerraban con tal consternación. Sacudió ligeramente la cabeza como para desterrar semejante pensamiento. Contrólate John, le advirtió su voz interior. "Le pido disculpas," dijo repentinamente. "Ciertamente no quise hacerla sentir incomoda. Es tan solo que es bastante poco común que una señorita visite a un soltero sin ser acompañada. "

Belle sonrió maliciosamente, su disculpa de alguna manera había aliviado su tensión. "Yo también soy bastante poco común. "

John no lo dudó ni por un instante. Echó un vistazo a su descarada expresión y se preguntó si habría venido a visitarlo para torturarlo deliberadamente.

"Además," prosiguió Belle, "no creí que usted fuera una persona tan quisquillosa con respecto al protocolo. "

"No lo soy," puntualizó él. "Sin embargo, la mayor parte de las señoritas si lo son. "

Un criado entró con el té y el café, y Belle rápidamente se ofreció a servir. Le pasó una taza de café y empezó a servirse un poco de té, charlando todo el rato.

"¿Se crió usted en esta zona?”

"No. "

"Bien, ¿entonces, dónde se crió?”

"Shropshire. "

"Qué encantador. "

John emitió un sonido peligrosamente cercano a un gruñido. Belle alzó las cejas y continuó. "Yo crecí en Londres. "

"Qué encantador. "

Belle apretó los labios ante su sarcástico comentario. "Tenemos una propiedad en Sussex, por supuesto, pero suelo pensar en Londres como en mi hogar. "



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