Belle tuvo que admitir que para la mayoría de las mujeres, eso era cierto, y aceptó su disculpa con una breve inclinación. "Algunos de los caballeros me informaron de que serían capaces de pasar por alto mi espantosas inclinaciones intelectuales debido a mi aspecto y mi fortuna. "

"Encuentro sus inclinaciones intelectuales bastante atractivas. "

Belle suspiró feliz. "Qué agradable es oír a alguien -a un hombre- decir eso."

John se encogió de hombros. "Siempre me pareció una tontería desear a una mujer que conversara apenar mejor que una oveja. "

Belle se inclinó hacia delante con un brillo malicioso en los ojos. "¿De verdad? Habría pensado que preferiría a ese tipo de mujer, considerando sus dificultades para desenvolverse en la charla cortés."

"Touche, milady. Le cedo este punto."

Belle se sintió absurdamente feliz y de repente se sentía muy, muy contenta de haberse animado a salir esa mañana. "Tomaré eso como un gran elogio."

"Como tal se efectuó." John movió la mano hacía el decreciente número de bollos. "¿No le apetece uno? Acabaré por comerme todo el plato si no interviene pronto."

"Bueno, ya desayuné, pero… " Belle miró los apetitosos bollos. "Supongo que uno no me hará daño."

"Estupendo, no tengo paciencia con las damas que tratan de comer igual que un conejo."

"No, prefiere a las ovejas, tengo entendido."

"Touche de nuevo, milady." John echó un vistazo hacia fuera por la ventana. "¿Son aquellos de allí sus caballos?"

Belle siguió su mirada y después se levantó y caminó hasta la ventana. "Sí, el de la izquierda es Ámbar, mi yegua. No vi los establos cuando llegué, así que simplemente la até a un árbol. Parece feliz."

John se había puesto en pie cuando Belle levantó, y ahora se acercó para unírsele junto a la ventana. "Los establos están en la parte de atrás. "

Belle era intensamente consciente de su proximidad, de su punzante aroma masculino.



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