Se inclinó hacia delante y dio el más apacible de los besos en los labios. -Es todo lo que quiero hacer es sólo hacerte feliz.

Victoria lo miró con los ojos húmedos y acomodó su rostro en el hueco de su hombro.

Robert dejó que el mentón descansara encima de la cabeza. -¿Puedes estar lista dentro de tres días?

Victoria asintió con la cabeza, y pasaron la siguiente hora de hacer planes.


* * *

Robert se estremeció contra el viento de la noche, mirando el reloj de bolsillo por vigésima vez. Victoria tenía cinco minutos de retraso. Nada alarmante, era terriblemente desorganizada y con frecuencia llegaba cinco o diez minutos tarde a la sus salidas.

Pero no se trataba de una salida normal.

Robert había planeado su fuga hasta el último detalle. Había tomado su carruaje de los establos de su padre. Hubiera preferido un vehículo más práctico para el largo viaje a Escocia, pero el carruaje le pertenecía a él, no a su padre, y Robert no quería sentirse en deuda con él.

Victoria debería reunirse con él en ese sitio, al final de la carretera que conduce a su casa. Habían decidido que ella tendría que escaparse por su cuenta. Sería demasiado ruidoso si Robert conducía el carruaje a su casa, y él no quería dejarlo solo. Sería cuestión de cinco minutos para que Victoria pudiera hacer su camino hacia él, y el área había sido siempre muy segura. Pero maldita sea, ¿dónde estaba?


* * *

Victoria observaba su habitación, controlando que no se olvidara nada. Llegaba tarde. Robert la esperaba hacía cinco minutos, pero en el último momento decidió que ella podría necesitar un traje más caliente, así que tuvo que rehacer su bolso. No todos los días una mujer joven salía de su casa en medio de la noche. Ella como mínimo, debía estar segura que empacaba correctamente sus pertenencias.



31 из 275