
¡Ja! Reconozco un desafío nada más escucharlo. Además, sé que no estaba de broma. Tenía que espabilarme y pasar a la acción.
Capítulo 2
Lo primero que hice a la mañana siguiente fue llamar a mi madre.
– He tenido una discusión con Wyatt y, como he perdido, nos casamos antes de un mes.
– Blair Elizabeth, ¿cómo ha sucedido algo así? -preguntó tras una pausa llena de consternación, y supe que su pregunta hacía referencia a la primera parte de mi frase.
– Una batalla estratégica -contesté-. Hasta anoche no me había percatado, seré estúpida, de que mi nombre de casada va a ser Blair Bloodsworth, de modo que le dije que quería mantener Mallory como apellido, y él se subió por las paredes. Y la cosa quedó en que o bien él me mea encima, marcándome así como territorio suyo, o bien yo me pongo su apellido.
Mamá paró de reírse lo suficiente como para decir:
– De manera que ahora él es tu dueño. -Antes de sucumbir de nuevo a las risas. Adoro a mi madre. No tengo que explicarle nada, me entiende de inmediato, tal vez por lo mucho que nos parecemos. Conociendo lo obstinado que es Wyatt y su tortuosidad mental, junto a otras características como su actitud posesiva, etc., el resultado de nuestra discusión de la noche anterior nunca había estado en duda, a menos que quisiera romper con él, lo cual no quería, por lo tanto había tenido que ingeniármelas para conseguir las mejores condiciones posibles. Era mi dueño. Una deuda eterna estaba bien.
– Pero… me dio un ultimátum. O nos casamos en el plazo de un mes o lo hacemos en las condiciones que ponga él.
– Y ¿cuáles serían?
– Con suerte, una boda en el juzgado. Si no, Las Vegas.
– ¡Puaj! Después de Britney, no. Es una horterada. ¿Lo veis? Como si yo fuera su clon.
– Eso dije yo, pero lo convirtió en un desafío. Tengo que acelerar los planes.
– Primero de todo hay que tener planes. «Casarse» no es exactamente un plan. Es un resultado final.
