El perro se quedó tumbado a sus pies, con la cabeza apoyada en las patas delanteras, mientras Cal terminaba de revisar los asuntos del día. Cuando acabó su trabajo, felicitó a Sergei por su buena conducta y le premió con una golosina que sacó del bolsillo.

– ¿Sabes una cosa? Vamos a estar mucho tiempo tú y yo solos de ahora en adelante. Voy a enseñarte también a rastrear a los cazadores furtivos que matan a los venados. Vas a ser un perro muy útil. Ven Sergei, vamos a dar otro paseo antes de acostarnos.

Sergei, como comprendiendo las palabras de su amo, le siguió muy orgulloso.

CAPÍTULO 03

– ¿MAMÁ? ¡Qué alegría que me hayas respondido tan pronto!

– He estado esperando impaciente tu llamada, cariño. Pero, dime… ¿sacaron a mi hija ayer por la puerta grande?

Alex sonrió ante la ocurrencia de su madre.

– Para empezar, la ranger Davis, la recepcionista, no me reconoció al llegar. Cuando me entrevisté con el ranger Thompson en su despacho, fingió no darse cuenta de mi cambio de aspecto. Estuvo muy amable hasta que se puso a cuestionar el origen de mi experiencia laboral. En ese momento le remití al proyecto que le había enviado y que él aún no había leído.

– ¿Y?

– Me dijo que me presentara en su oficina esta mañana a las nueve para hablar con uno de los jefes. Mientras salía por la puerta pude verle allí sentado mirándome con cara de asombro.

– ¡Genial! ¿Y dónde estás ahora?

– Camino de la oficina central para la nueva entrevista. Mamá, si mi proyecto no sale adelante, creo que dedicaré todo mi tiempo a trabajar en Hearth & Home.

– Lo sé. Tu padre me lo dijo.

– Así, tú podrías pasar más tiempo con papá, ahora que está jubilado.

– Uy, no sé, ya me gustaría, pero se pasa todo el día con su biografía. No te preocupes por nosotros, hija. Somos felices con lo que hacemos.



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