
Se sentó enfrente de ella y apretó los labios. No diría una palabra hasta que Marsha se explicara.
– El problema comenzó hace años -dijo Marsha al instante-. Los hombres se marcharon para encontrar un trabajo mejor y no volvieron. Eso sucedió en mi época y, por alguna razón, no ha mejorado. Cuando se publique el censo del 2010 será un desastre, tanto a ojos de la prensa como en el modo en que la ciudad se ve a sí misma. Si no traemos aquí algunos hombres para que nuestras jóvenes se casen, entonces ellas también empezarán a marcharse y la ciudad morirá. Pero eso no pasará mientras yo esté al cargo.
La alcaldesa hablaba con intensidad y determinación.
Charity había agarrado su vaso de agua, más que nada para ganar tiempo. ¿Escasez de hombres? ¿Era una broma? ¿Formaba parte de un ritual de iniciación a la ciudad?
– Hay muchos negocios que tradicionalmente son llevados por hombres -comenzó a decir lentamente-. Si es que hablas en serio.
– Hablo en serio -Marsha se inclinó hacia ella-. Fool's Gold fue una ciudad fundada en la década de los setenta del siglo XIX durante la fiebre del oro. Creció y prosperó y cuando el oro se acabó, justo con la llegada del nuevo siglo, comenzaron los problemas.
Una camarera apareció allí con las cartas, tomó nota de la bebida y se marchó.
– Desde el punto de vista geográfico podemos sentirnos afortunados -siguió diciendo Martha- y gracias a eso no desaparecimos. El complejo hotelero de esquí se construyó en los años cincuenta y los viñedos situados al oeste de aquí tienen por lo menos sesenta años. Hasta el momento nos mantenemos, hay mucha industria y pequeños negocios. Ethan Hendrix, por ejemplo, tiene una empresa de construcción que se ha expandido y eso trae a algunos hombres, pero no es suficiente.
