Primer patricio. Quiere la muerte de todos nosotros.

Quereas. No, porque eso es secundario. Pone su poder al servicio de una pasión más elevada y mortal, nos amenaza en lo más profundo que tenemos. Y sin duda no es la primera vez que entre nosotros un hombre dispone de poder sin límites, pero por primera vez lo utiliza sin límites, hasta negar el hombre y el mundo. Eso es lo que me aterra en él y lo que quiero combatir. Perder la vida es poca cosa, y no me faltará valor cuando sea necesario. Pero ver cómo desaparece el sentido de esta vida, la razón de nuestra existencia es insoportable. No se puede vivir sin razones.

Primer patricio. La venganza es una razón.

Quereas. Sí, y la compartiré con vosotros. Pero sabed que no lo hago para ponerme de parte de vuestras pequeñas humillaciones. Lo hago para luchar contra una gran idea cuya victoria significaría el fin del mundo. Puedo admitir que os pongan en ridículo; no puedo aceptar que Calígula haga lo que sueña y todo lo que sueña. Transforma su filosofía en cadáveres, y para desgracia nuestra, es una filosofía sin objeciones. No queda otro remedio que golpear cuando la refutación no es posible.

Una voz. Entonces, hay que obrar.

Quereas. Hay que obrar. Pero no destruiréis esa potencia injusta afrontándola mientras está en pleno vigor. Se puede combatir la tiranía, pero hay que emplear astucia con la maldad desinteresada. Es preciso seguirle la corriente, esperar que la lógica se convierta en demencia. Pero una vez más, y no hablo sino por honestidad, sabed que estoy con vosotros durante un tiempo. No serviré después ninguno de vuestros intereses, deseoso tan sólo de recobrar la paz en un mundo de nuevo coherente. No me mueve la ambición, sino un miedo razonable, el miedo a ese lirismo inhumano ante el cual mi vida no es nada.

Primer patricio (adelantándose). Creo haber comprendido, más o menos.



15 из 56