
Durante todo el discurso, Mereya se achica poco a poco en su asiento.
Calígula. No me lo agradezcas. Es muy natural. Toma. (Le tiende una ampolla y le dice amablemente:) Bebe este veneno.
Mereya, sacudido por los sollozos, rehúsa con la cabeza.
Calígula (impacientándose). Vamos, vamos.
Mereya intenta entonces huir. Pero Calígula con un salto salvaje lo alcanza en medio del escenario, lo arroja en un asiento bajo y después de una lucha de algunos instantes, le hunde la ampolla entre los dientes y la rompe a puñetazos. Tras unos sobresaltos, con el rostro lleno de agua y sangre, Mereya muere.
Calígula se levanta y se enjuga maquinalmente las manos.
Calígula (a Cesonia, dándole un fragmento de la ampolla de Mereya). ¿Qué es? ¿Un contraveneno?
Cesonia (con calma). No, Calígula. Es un remedio contra el asma.
Calígula (mirando a Mereya, después de un silencio). No importa. Es lo mismo. Un poco antes, un poco después…
Sale bruscamente, con aire atareado, siempre enjugándose las manos.
ESCENA XI
Lépido (aterrado). ¿Qué hacer?
Cesonia (con sencillez). Primero, retirar el cuerpo, creo. ¡Es demasiado feo!
Quereas y Lépido cargan el cuerpo y lo sacan entre bastidores.
Lépido (a Quereas). Habrá que darse prisa.
Quereas. Tenemos que ser doscientos.
Entra el Joven Escipión. Al ver a Cesonia, intenta marcharse.
ESCENA XII
Cesonia. Ven aquí.
El joven escipión. ¿Qué quieres?
Cesonia. Acércate.
Le levanta la barbilla y lo mira a los ojos. Pausa.
Cesonia (fríamente). ¿Mató a tu padre?
El joven escipión. Sí.
Cesonia. Lo odias.
