
– La que está a su lado es Susie, su compañera de la peluquería -dijo Alice Jardine-. La hizo John en una fiesta que tuvimos hace tres semanas por mi cumpleaños.
Siobhan asintió con la cabeza. Ishbel estaba cambiada desde la época en que ella la había conocido; se había dejado el pelo largo y lo llevaba teñido de rubio; también más maquillaje, se notaba cierta dureza en torno a los ojos a pesar de la sonrisa y una ligera papada. Lucía peinado con raya en el medio. Siobhan tardó un instante en saber a quién le recordaba: a Tracy, por el pelo largo rubio, la raya y el delineador azul de los ojos. Sí, el mismo aspecto que su hermana muerta.
– Gracias -dijo guardándose la foto en el bolsillo.
Siobhan preguntó si seguían teniendo el mismo número de teléfono y John Jardine asintió con la cabeza.
– Nos trasladamos a una calle cercana, pero no hubo que cambiar el número.
Claro que se habían cambiado de casa. ¿Cómo iban a seguir viviendo allí donde se había suicidado Tracy? ¿Donde la hija de quince años había encontrado el cadáver de la hermana a quien admiraba e idolatraba, su modelo?
– Ya les llamaré -dijo Siobhan volviendo la espalda y alejándose.
Capítulo 2
– ¿Dónde has estado toda la tarde? -preguntó Siobhan poniendo la pinta de IPA delante de Rebus y sentándose enfrente de él.
Rebus expulsó humo hacia el techo, su singular criterio de respeto hacia los no fumadores. Estaban en el salón de atrás del Bar Oxford, cuyas mesas llenaban oficinistas recargando pilas antes de regresar a casa. Siobhan no había permanecido mucho rato en la comisaría después de recibir el mensaje en el móvil: «qué tal una copa en el Ox».
Rebus había aprendido por fin a enviar y recibir mensajes pero aún no dominaba la puntuación ni las mayúsculas.
– En Knoxland -contestó.
– Col me dijo que ha aparecido un cadáver.
