– No estaba en la cama. Estaba trabajando. -Encendió la lámpara de la mesilla de noche y sonrió mientras se miraba las manos-. Y no me he sacado la arcilla antes de venir aquí. Probablemente debes tener trozos en el pelo.

– No pasa nada. Me lo pensaba lavar mañana por la mañana. Quiero tener buen aspecto para hacerme la foto para mi carné de conducir.

– ¿Es mañana?

Suspiró con resignación.

– Ayer te dije que necesitaba que tú o Joe me llevarais.

– Me he olvidado. -Eve sonrió-. Quizá sea porque estoy un poco negativa al respecto. El primer permiso de conducir es como un rito de paso. Puede que inconscientemente no quiera que seas tan independiente.

– Sí, sí que quieres. -Le respondió mirándola a los ojos-. Desde que estamos juntas te has asegurado de que yo supiera cuidar de mí misma en todos los aspectos. Has hecho de todo, desde enseñarme kárate hasta hacer que Sarah entrenara a Toby como perro guardián. Así que no me digas que no quieres que sea independiente.

– Bueno, no tan independiente como para que te alejes de Joe de mí.

– Eso no lo haré nunca. -Se sentó en la cama y le dio a Eve un rápido y extraño beso. Incluso después de tantos años, le costaba manifestar su afecto-. Tendréis que echarme. Crees que no sé valorar lo que tengo. Bueno, ¿quién de los dos va a llevarme al Departamento de Permisos de Conducir?

– Probablemente, Joe. He de terminar este cráneo ahora mismo.

– ¿Por qué es tan urgente?

Eve se encogió de hombros.

– ¡Yo qué sé! Joe me lo trajo de la comisaría y me dijo que tenía una prioridad absoluta. Me comentó que estaba relacionado con una serie de homicidios.

Jane se quedó en silencio durante un momento.

– ¿Es una niña?

Eve lo negó con la cabeza.

– Una mujer. -Su mirada se fijó en el rostro de Jane-. ¿Has pensado que podría ser Bonnie?



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